Buenas!
Muchas gracias por estos mensajes e ideas tan inspiradores. Aquí estoy dándoles vueltas.
Sobre la propuesta de @blankfosk : importantísima la pregunta de adónde vamos más allá del boicot a una u otra plataforma. Creo que Anartist puede ser un buen lugar donde empezar a poner en práctica formas de financiación alternativas como la que proponéis y, sobre todo, generar una comunidad (mayor y más sólida) de artistas con valores críticos y compromiso social. Me parece bien todo, desde mi desconocimiento de los temas y como alguien que no ha cobrado una royalty en su vida. Pero creo que para lograr movilizar a suficiente gente, artista o no, no podemos renunciar a la conflictividad y a la agitación. No podemos quedarnos atascades en la denuncia y la protesta (como le suele pasar a la izquierda en los últimos tiempos), pero serán esenciales en primera instancia (y seguramente lo continuarán siendo aun cuando hayamos creado alternativas sólidas y funcionales).
Lo que quiero decir es que, además de imaginar estructuras cooperativas tipo Radi Solar o Som (me encanta la idea, @icaria36 !), sería interesante que generáramos una estructura que nos permitiera reivindicar derechos, poner el dedo en la llaga, escoger conflictos concretos y hacer hincapié en ellos mediante campañas dirigidas a compañeras artistas y/o a incidir en el sentido común popular. Y aprovechar esas campañas de agitación social para señalar las alternativas. Yo es que me imagino una estructura de tipo sindical.
Por lo que he podido ir viendo, prácticamente no hay tradición sindical entre músiques y otres creadores. Como autónomes empujades a chapotear en el océano de propuestas artísticas actual (un océano hostil y abrumadoramente digital), nuestro trabajo consiste ante todo en sostener nuestro propio proyecto. Acabamos compitiendo les unes con les otres por la atención y por las migajas. Con suerte nos va bien y podemos decir un par de cosas críticas en un escenario, o tener suficiente legitimidad y reconocimiento para que nuestra voz cuente ante KKR, Spotify o un abuso de cualquier tipo. Con suerte nos asociamos y ponemos nuestro nombre en una lista de artistas por una u otra causa. Pero no tenemos dirección ni autonomía. La conciencia de clase en nuestro gremio escasea, porque habitamos el terreno pantanoso entre la precariedad material y la mística de ser personajes públicos con cierto poder de influencia, a los que la gente sigue y aplaude (si nos va bien). Sin embargo, no dejamos de ser sujetos explotados por los algoritmos, por la industria y por nosotres mismes, absorbides en el engranaje capitalista de producción de valor (a menudo, nuestra propia identidad, nuestra cara, nuestro cuerpo). Sufrimos en primera línea los embates del neoliberalismo. A mí, con total sinceridad, se me está haciendo muy difícil de soportar. Me faltan espacios tangibles donde compartir estas inquietudes y organizar el malestar. Estoy harta de leer artículos y posts que hablan sobre esto en Instagram y que ahí se quede todo, y de quedarme yo con el mal rollo en el cuerpo, que os juro que se me está acumulando y un día de estos va a hacer “pum”. Siento rabia y quiero organizarla, no tragármela más.
Creo que a nivel catalán existe el sindicato SMAC! (Sindicat de Músics Activistes de Catalunya). No sé si alguien tiene alguna referencia, yo pocas y no muy buenas. No me parece que estén muy actives. Sinceramente, echo en falta algo de este tipo, pero que funcione. Que vele no solo por nuestros derechos como trabajadores, sino que constituya una plataforma de denuncia de los abusos estructurales, un espacio de germinación de sentido común en clave anticapitalista, que interpele a todes les artistes que comparten valores críticos (ecologistas, feministas, pro-Palestina, antifascistas, antirracistas, etcétera), que nos permita trabajar juntes, establecer nuestra agenda, dejar de depender del capital y sus estructuras, sean públicas o privadas. Me imagino un movimiento que empiece con nuestro gremio y pueda extenderse a otras profesiones artísticas o creadoras. Y creo que la idea del cooperativismo es potente, pero no descartaría complementarla con la idea de un sindicato, un espacio de vanguardia más combativo. Tenemos mucho que aprender de los sindicatos de inquilinas en los últimos tiempos, sus estrategias de organización de base. ¿Por qué les artistes no podemos considerarnos como base, como pueblo? Quiero creer que la mayoría de nosotres no somos tan aburguesades como para conformarnos con un espacio de reproducción de nuestra propia ideología. Me gustaría pensar que aspiramos a tocar las conciencias de las mayorías, porque la necesidad de cambiar de rumbo a nivel social, político y civilizatorio, a fin de cuentas, es urgentísima.
Ansío el día en que que dejemos de crear en soledad y lo hagamos sabiendo que cultivamos un terreno fértil, que nuestres compañeres regarán nuestra semilla en vez de solo aplaudirle, porque es semilla de todes.
Después de tanto idealismo, a modo de resumen: a tope con mejorar e inventar nuevos espacios alternativos que funcionen y puedan atraer a más gente. Pero de entrada nos harán caso cuatro gatos, y esperar que eso cambie solo es subestimar los tentáculos del capital y su poder de influencia. Para que la gente se disponga a cambiar, por más que nos pese, no es suficiente el recurso utópico. La conflictividad es importante. Así que yo propongo que discutamos sobre qué sentido puede tener una estructura de tipo sindical, que nos permita articular y organizar malestares para luego señalar alternativas.
Tengo mil ganas de espacios asamblearios con artistas. Algo más que chatear por foros. No me malinterpretéis, esto es maravilloso, pero hace falta algo más y creo que muches estaréis de acuerdo.
Seguimos!!!